Para millones de personas alrededor del mundo, tener una Biblia en su propio idioma todavía no es una realidad. Aunque la traducción de las Escrituras ha avanzado considerablemente en las últimas décadas, cientos de comunidades lingüísticas continúan esperando que este trabajo comience.

Según las estadísticas más recientes de Wycliffe Global Alliance, existen alrededor de 7,400 lenguas habladas o signadas en el mundo. Actualmente, 4,170 cuentan con al menos alguna parte de las Escrituras, mientras que en 4,414 lenguas hay algún trabajo de traducción en progreso. Al mismo tiempo, 543 lenguas todavía necesitan que la traducción bíblica comience.
Estas cifras no significan que millones de personas estén completamente aisladas de la Biblia. Algunas comunidades utilizan otro idioma que ya cuenta con Escrituras, mientras que otras tienen solamente una parte de la Biblia. Sin embargo, para muchas personas, leer o escuchar la Palabra en su lengua materna representa una diferencia importante para comprenderla y transmitirla a las siguientes generaciones.
Una tarea que está avanzando
El ritmo de traducción también ha aumentado. Solo entre enero y junio de 2026, los proyectos relacionados con Wycliffe registraron la finalización de 828,766 versículos, 24,549 capítulos y 1,431 libros. Los proyectos activos se desarrollan en 169 países y territorios.
La tecnología también está transformando este trabajo. Wycliffe señala que, mientras históricamente una traducción del Nuevo Testamento podía tomar entre 20 y 40 años, algunos proyectos actuales pueden completarse en aproximadamente cuatro a ocho años, dependiendo del idioma, los recursos y las condiciones de cada comunidad.
Pero la traducción no consiste solamente en pasar palabras de un idioma a otro. En muchos lugares, las comunidades locales participan directamente en el proceso para encontrar formas de comunicar conceptos bíblicos de manera natural y comprensible.
El desafío continúa siendo enorme, pero también lo es el avance. Cada nuevo idioma que recibe las Escrituras representa una comunidad que puede leer, escuchar y compartir el mensaje bíblico en una lengua cercana a su propia historia y cultura.
Porque para quienes esperan una Biblia en su idioma, la traducción no es solamente una cuestión de palabras: es la posibilidad de encontrarse con la Palabra de Dios en la lengua que aprendieron primero.
