Padre derrota imposición de género

Un tribunal en California otorgó la custodia total de un niño de 4 años a su padre, Harrison Tinsley, después de que la madre intentara imponerle desde su nacimiento una identidad “no binaria”. El fallo representa un duro revés para la ideología de género y un triunfo en defensa de la niñez.

Un tribunal en California otorgó la custodia total de un niño de 4 años a su padre, Harrison Tinsley, después de que la madre intentara imponerle desde su nacimiento una identidad “no binaria”. El fallo representa un duro revés para la ideología de género y un triunfo en defensa de la niñez.

Redacción La Palabra |

En California, un padre logró lo que parecía imposible: arrebatar de las manos de la ideología de género a su hijo de apenas 4 años. Harrison Tinsley obtuvo la custodia total tras demostrar que la madre había manipulado al pequeño desde su nacimiento para criarlo como “no binario”, obligándolo a usar vestidos, maquillaje, pañales de niña y el pronombre neutro “elle”.

Durante los primeros quince meses de vida del menor, la madre bloqueó todo contacto con el padre. Cuando finalmente Tinsley pudo conocer a su hijo, se encontró con un escenario alarmante: un niño usado como experimento ideológico en nombre de un activismo radical que desprecia la realidad biológica.

El padre llevó ante los tribunales horas de grabaciones policiales y más de 800 páginas de documentos que evidenciaban la imposición sistemática de una identidad contraria a la voluntad del menor. Incluso los servicios de protección infantil intervinieron tras denuncias de que la madre ponía en peligro al niño.

Finalmente, un tribunal de California dictó sentencia: la custodia total pertenece al padre, mientras que la madre, identificada como lesbiana y no binaria, deberá someterse a pruebas de alcohol y drogas si quiere conservar algún derecho de visita.

Este caso es un golpe directo a la maquinaria ideológica que pretende borrar la diferencia entre niños y niñas desde la cuna. Demuestra que no todo está perdido y que los tribunales aún pueden actuar en defensa de la infancia frente a la presión cultural que busca normalizar experimentos de identidad a edades tempranas.

La victoria de Harrison Tinsley es más que personal: se ha convertido en símbolo de resistencia frente a la imposición de una ideología que niega la biología y atenta contra la inocencia. En palabras del propio padre, lo único que buscaba era “proteger a su hijo de ser forzado a algo que no es”.

La batalla, sin embargo, no termina aquí. Casos similares se multiplican en Estados Unidos y en otros países, donde padres y madres deben enfrentarse a tribunales ideologizados y políticas públicas que favorecen la manipulación de menores en nombre de la “inclusión”.

Hoy, la custodia de un niño vuelve a recordarnos que la verdad biológica y el sentido común pueden prevalecer, incluso en medio de una cultura que insiste en borrar toda diferencia natural. Un niño recuperó su identidad, y un padre valiente se convirtió en la voz de muchos que no quieren ver a sus hijos convertidos en laboratorios ideológicos.

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