Falso Noé alarma fieles

Un predicador autodenominado “Noé moderno” volvió a captar atención esta Navidad al anunciar el fin del mundo y promover construcciones imposibles como prueba de su supuesta misión divina. Autoridades religiosas y expertos advierten sobre el riesgo de manipulación y fraude espiritual.

Un predicador autodenominado “Noé moderno” volvió a captar atención esta Navidad al anunciar el fin del mundo y promover construcciones imposibles como prueba de su supuesta misión divina. Autoridades religiosas y expertos advierten sobre el riesgo de manipulación y fraude espiritual.

Por: Vinicio Ramírez.- Reportero | Redactor

La historia se repite con una puesta en escena renovada. Un hombre que se presenta como un “Noé contemporáneo” reapareció en redes sociales y espacios públicos para anunciar, una vez más, el inminente fin del mundo durante la Navidad. Su mensaje, envuelto en citas bíblicas fuera de contexto y promesas de salvación exclusiva, fue acompañado por la promoción de proyectos de construcción imposibles —réplicas de arcas, refugios autosuficientes y comunidades “incorruptibles”— que, según él, servirían para sobrevivir al supuesto cataclismo.

El relato apela al miedo y a la urgencia. Asegura haber recibido revelaciones directas y señala fechas precisas, una estrategia conocida en la historia de los movimientos apocalípticos. No es la primera vez que falla en sus predicciones, pero el patrón se mantiene: cada anuncio incumplido se justifica con nuevas interpretaciones, mientras la narrativa se ajusta para sostener la credibilidad ante sus seguidores más fieles.

Especialistas en religión y psicología social advierten que este tipo de figuras prospera en contextos de incertidumbre económica y ansiedad colectiva. “El discurso apocalíptico ofrece certezas simples en tiempos complejos”, señalan, subrayando que la promesa de salvación selectiva refuerza la dependencia emocional y económica de los adeptos. Las llamadas “construcciones imposibles” —carentes de permisos, viabilidad técnica o respaldo financiero— funcionan como símbolos de fe y, al mismo tiempo, como mecanismos de recaudación.

Líderes religiosos han marcado distancia. Coinciden en que el uso del nombre de figuras bíblicas para anunciar fechas del fin contradice enseñanzas centrales de la fe cristiana, que rechazan la fijación de plazos y condenan la explotación del temor. También recuerdan que la historia está llena de profecías fallidas que dejaron daños personales y patrimoniales.

Más allá del espectáculo, el riesgo es concreto. Familias que venden bienes, abandonan tratamientos médicos o rompen vínculos por seguir promesas que no se cumplirán. La Navidad pasó sin cataclismo, como tantas otras veces. Lo que queda es la necesidad de información crítica y de atención a quienes, envueltos en discursos grandilocuentes, convierten la fe en negocio y el miedo en herramienta de control.

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