Planes con propósito: poner nuestras metas en manos de Dios

Si existe un lugar para que nuestras metas y propósitos encuentren el camino correcto, es en las manos de Dios En un mundo donde las metas, los planes y los objetivos personales parecen ser el motor de la vida, los cristianos estamos llamados a adoptar un enfoque diferente: colocar cada aspiración en las manos de…

Si existe un lugar para que nuestras metas y propósitos encuentren el camino correcto, es en las manos de Dios

En un mundo donde las metas, los planes y los objetivos personales parecen ser el motor de la vida, los cristianos estamos llamados a adoptar un enfoque diferente: colocar cada aspiración en las manos de Dios. La planificación es un acto de responsabilidad, pero también de fe, pues confiar en que Dios guiará nuestros pasos es esencial para alcanzar aquello que verdaderamente tiene propósito eterno.

El diseño divino detrás de los planes

Proverbios 16:3 nos recuerda: “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.” Este versículo nos enseña que, al someter nuestros planes a Dios, encontramos dirección, claridad y propósito. Más allá de nuestras habilidades y deseos, Dios tiene un diseño perfecto para nuestras vidas que trasciende lo temporal.

La oración como eje de nuestras metas

Orar no es simplemente un acto mecánico, sino un canal de comunicación directa con Dios, donde podemos presentar nuestros sueños, inquietudes y metas. A través de la oración, buscamos la guía divina y nos aseguramos de que nuestras aspiraciones estén en armonía con Su voluntad. Filipenses 4:6-7 nos exhorta: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

El autor cristiano Richard Foster, en su libro Celebración de la Disciplina, afirma que la oración nos transforma al permitirnos abandonar nuestro propio control y confiar en el plan perfecto de Dios. También menciona que la oración no solo mueve el corazón de Dios, sino que también alinea nuestro corazón con el Suyo, lo cual es esencial cuando hablamos de planes y metas.

Por Marly Leonzo de Armas.

Pasos para incluir a Dios en nuestros planes

●  Orar antes, durante y después de planificar

Antes de establecer metas, debemos buscar la dirección de Dios en oración. Esto nos ayuda a discernir si nuestras intenciones están centradas en Su voluntad o en deseos egoístas.

●  Buscar la sabiduría de la Palabra de Dios

La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría. Salmo 119:105 declara: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” Meditar en la Palabra nos brinda principios que podemos aplicar al tomar decisiones.

●  Rodearse de consejo piadoso

Proverbios 15:22 dice: “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.” Buscar la guía de líderes espirituales y mentores cristianos nos ayuda a evaluar nuestras metas desde una perspectiva bíblica.

●  Estar dispuestos a ajustar el rumbo

Muchas veces Dios nos llevará por caminos que no habíamos considerado, pero que son parte de Su plan perfecto. Jeremías 29:11 nos asegura: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —declara el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.”

●  Agradecer en todo momento

Un corazón agradecido reconoce que todo logro proviene de Dios y que incluso los desafíos forman parte de Su obra transformadora en nosotros.

Ejemplos bíblicos de planificar

La Biblia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que confiaron en Dios para dirigir sus metas:

●  Nehemías, antes de emprender la reconstrucción del muro de Jerusalén, oró y ayunó, buscando la guía y el favor de Dios (Nehemías 1:4-11).

●  El apóstol Pablo estableció sus viajes misioneros con oración y dependencia del Espíritu Santo, ajustando su ruta según la dirección divina (Hechos 16:6-10).

●  Jesús mismo, en el huerto de Getsemaní, modeló cómo someter Su voluntad al plan de Dios Padre: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

Colocar metas en manos de Dios es un acto de fe que nos libera del peso de depender únicamente de nuestra capacidad. Como cristianos, nuestra meta no solo es lograr lo que deseamos, sino vivir de manera que glorifiquemos a Dios en todo lo que hacemos. Al confiar en Su guía, nos aseguramos de que nuestros planes no solo sean exitosos, sino que tengan un impacto eterno.

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”  Salmo 37:5.

“Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza”. Daniel 9:3

Orar y ayunar

Iniciar un nuevo año es ideal para combinar dos prácticas fundamentales de la fe: orar y ayunar. Ambas acciones no solo fortalecen nuestra conexión espiritual, sino que también nos inspiran a vivir con un corazón generoso y compasivo, como el de Cristo.

La oración en 2025

La oración es el medio por el cual presentamos nuestras metas, necesidades y agradecimientos al Creador. En 1 Tesalonicenses 5:17 se nos exhorta: “Orad sin cesar.” Esto implica vivir en una actitud constante de dependencia y comunión con Dios.

Un recurso valioso para empezar el año con oración estructurada son los planes de oración de 21 días, adoptados por diferentes ministerios, el más destacado es el promovido por Levántate Guate, una iniciativa que desde el 2021 invita a los guatemaltecos a orar a través de un recurso de oración en vivo que desarrolla en su página de Facebook con una guía de 21 oraciones que contemplan orar por los guatemaltecos y por la nación.

El ayuno, una disciplina espiritual poderosa

El ayuno es otra práctica esencial que muchos cristianos incorporan al inicio del año. En Mateo 6:16-18, Jesús enseña sobre el ayuno como una disciplina espiritual íntima, destinada a buscar a Dios con humildad y devoción.

Tipos de ayuno

Los planes más comunes para practicar esa abstinencia de algunos tiempos de comida son:

●  Ayuno completo: abstenerse totalmente de alimentos y consumir únicamente líquidos durante un tiempo definido. Este tipo de ayuno se practica con moderación y bajo supervisión, si es necesario.

●  Ayuno parcial: similar al ayuno de Daniel (Daniel 10:3), donde se eliminan ciertos alimentos, como carnes, dulces o pan, durante un período determinado.

●  Ayuno de un alimento específico: renunciar a algo particular, como el café o las redes sociales, para dedicar ese tiempo y energía a buscar a Dios.

●  Ayuno intermitente: abstenerse de alimentos por un número limitado de horas cada día mientras se dedica tiempo a la oración y la lectura bíblica.

El ayuno, combinado con la oración, es una herramienta poderosa para discernir la voluntad de Dios, fortalecer la fe y buscar guía divina para el año que comienza. “El propósito del ayuno es centrar nuestra atención en Dios, permitiendo que Él renueve nuestro espíritu y nos dé claridad para las decisiones que se tomarán en el área personal, profesional y espiritual.

Que 2025 sea un año donde nuestras metas estén alineadas con el propósito eterno de Dios y nuestra vida reflejen Su gloria en cada acción.

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