,

La fe no se silencia

En un mundo cada vez más desafiante para la libertad de expresión y la práctica de la fe, vemos cómo se levantan barreras que intentan limitar el derecho fundamental de orar y expresar creencias en público. La reciente aprobación de la Ley de Servicios de Aborto de 2024 en Escocia, que impone “zonas de acceso…

En un mundo cada vez más desafiante para la libertad de expresión y la práctica de la fe, vemos cómo se levantan barreras que intentan limitar el derecho fundamental de orar y expresar creencias en público.

La reciente aprobación de la Ley de Servicios de Aborto de 2024 en Escocia, que impone “zonas de acceso seguras” alrededor de las clínicas abortistas, ha generado un profundo debate. Esta ley prohíbe cualquier acción que pueda percibirse como “molesta” para los pacientes y el personal de las clínicas, afectando incluso a quienes oran en sus propios hogares si son visibles o audibles desde el exterior.

Esta situación debe alertarnos. No podemos ignorar las repercusiones que esta legislación podría tener en otros países, incluyendo América Latina. Como cristianos, no podemos permanecer indiferentes ante leyes que buscan silenciar la expresión de nuestra fe. La oración es una manifestación genuina de nuestra relación con Dios y un acto de amor hacia nuestra comunidad, y no debería ser vista como una amenaza, sino como una fuente de esperanza y consuelo.

La Palabra de Dios nos enseña que debemos ser “astutos como serpientes y sencillos como palomas” (Mateo 10:16). Esto significa estar atentos, no solo a las leyes que se promulgan, sino también a las señales que indican una posible erosión de las libertades que hemos disfrutado por años. En Escocia, vemos una realidad que podría repetirse en otros lugares: la fe cristiana siendo desafiada bajo el pretexto de proteger otros derechos. Ante este panorama, debemos ser firmes en nuestra defensa de la libertad de expresión y culto, buscando siempre el equilibrio que permita el respeto mutuo y la convivencia pacífica.

Es esencial recordar que la oración no es una demostración vacía, sino un diálogo con Dios que tiene el poder de cambiar corazones y circunstancias. En medio de estos desafíos, debemos aferrarnos más que nunca a las promesas de la Palabra, que nos recuerdan que no estamos solos y que Dios está con nosotros. Ahora, más que nunca, es momento de unirnos como Cuerpo de Cristo, defendiendo los principios que sustentan nuestra fe y apoyándonos.

Desde que este medio regresó nuestro compromiso ha sido informar, unificar y edificar a la comunidad cristiana, y este reto no será la excepción. A través de nuestras páginas, seguiremos destacando los valores y principios que sustentan la fe, ayudando a que los creyentes comprendan la importancia de estar informados, preparados y activos en la defensa de sus derechos.

Oramos para que Dios fortalezca a la Iglesia en estos tiempos, para que las voces de los creyentes no sean apagadas, sino que brillen con más fuerza, llevando esperanza en medio de la oscuridad. Así como nos lo enseña la Palabra: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). Nuestra luz debe permanecer encendida, especialmente cuando parece que las tinieblas intentan cubrir la verdad.

Hacemos es un llamado a la vigilancia y a la acción. No podemos permitir que los derechos que Dios nos ha dado sean erosionados por leyes que buscan silenciarnos. Es tiempo de orar más, de hablar con valentía y de actuar con sabiduría, para que el nombre de Cristo sea exaltado en todas las naciones, incluyendo aquellas donde la fe está siendo puesta a prueba. Es probable que en Escocia, esta ley se aprobó ante el silencio de los cristianos, algo que desde ya no se debe permitir en el país.

1 Corintios 16:13

Estén alerta, manténganse firmes en la fe, sean valientes y fuertes.

es_ESSpanish