Tania Eguizabal de Villela
Pastora de VidAventura, ministerio de niños de Iglesia Vida Real.tv.
Psicóloga educativa, especialista en neuroaprendizaje y máster en psicopedagogía. Presentadora del programa radial y televisivo Vaya con Dios.
El período que tenemos para presentar el evangelio del Señor Jesús a los niños es corto, no podemos fallar
Muchas veces hemos dicho o escuchado en la iglesia que los niños son los más importantes en el reino de Dios. ¿Realmente les damos el valor que tienen? Invertimos en aquello que es importante en nuestra escala de valores. Actuamos según nuestro sistema de creencias. El desafío es cambiar la forma de pensar.
Dejar de creer que, como iglesias o ministerios, nos queda mucho tiempo para influir positivamente en la vida de los niños y dejarlo para después. El período que tenemos para presentar el evangelio del Señor Jesús a los niños es corto, no podemos fallar. Debemos ser intencionales en invertir en el discipulado de los más pequeños. Son innumerables los argumentos; hoy quiero compartir tres.
I. El reino de Dios les pertenece a los niños
“Entonces Jesús les dijo: —Dejen a los niños y no les impidan venir a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.” Mateo 19:14. La iglesia debe ser relevante para los niños. Invertir esfuerzos y recursos para alcanzarlos representará una inversión a largo plazo que dará un fruto eterno.
II. Tenemos una ventana de oportunidad para evangelizar y discipular a la niñez
Debemos aplicar Deuteronomio 6:6-9. Según los expertos, la niñez va de los 0 a los 11 años. Si tomamos en cuenta que los niños asisten a la iglesia con su familia, la oportunidad que tenemos de impactar a las familias de forma espiritual se reflejará en la salud y el crecimiento de la iglesia.
Necesitamos desarrollar ministerios de niños relevantes, seguros, vibrantes y saludables que reflejen el amor y el cuidado hacia los pequeños. David J. Boyd (2019) afirma: “La iglesia debe planificar la manera de desarrollar y discipular a los niños, para que se conviertan en creyentes maduros que elijan seguir a Cristo toda su vida.”
III. Necesitamos líderes de niños espiritualmente saludables
Como señala Lee Rogers en su libro Next Gen (2024): “Prosperar en el ministerio es algo que surge de tu relación con Dios, por lo que descubrir cómo conectarte mejor con Dios tiene que ser una prioridad. Cuando perdemos nuestra capacidad de conectarnos con Dios, nuestra salud espiritual comienza a declinar. Si no podemos corregir esta inclinación, nuestro ministerio morirá lentamente.” Dirigir y servir en el ministerio de niños requiere que velemos por nuestra propia salud espiritual y la de aquellos a quienes tenemos el privilegio de dirigir. Los niños no pueden esperar. El llamado que tenemos de evangelizarlos y discipularlos es ahora.