La Biblia Hebrea: una perspectiva judía sobre su origen, importancia histórica y su papel en la transformación de la humanidad
La Biblia Hebrea, conocida en el judaísmo como Tanaj y en el cristianismo como Antiguo Testamento, representa no solo una colección de escritos sagrados para los judíos, sino un compendio de relatos y enseñanzas que han moldeado profundamente la identidad judía y la interacción del pueblo de Israel con el resto del mundo a lo largo de milenios.
Desde su origen hasta su impacto en la cultura global contemporánea, el Tanaj ha desempeñado un papel central no solo en la espiritualidad judía, sino también en la ética, la literatura y la historia mundial, influyendo profundamente en el desarrollo de la civilización occidental. Sus principios éticos y morales han sentado las bases para las leyes y valores sociales que han moldeado las sociedades democráticas modernas, siendo fuente de inspiración para los sistemas legales y éticos en todo el mundo, promoviendo la justicia, la equidad y el respeto por la dignidad humana.
El rol fundamental que ha tenido la Biblia en el desarrollo de nuestra civilización, nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Cuál es el componente mágico que hace de la Biblia el libro de los libros? ¿Qué es lo que la distingue de todo el resto de las palabras escritas?
Esta interrogante cobra aún más fuerza si consideramos que se trata más de una compilación que de una obra en particular, ya que reúne los escritos de diversos autores y una variedad de estilos literarios.
El contenido de los libros también es diferente y combina, entre otros, ideas filosóficas, eventos históricos, parábolas, poemas y la Palabra del Dios viviente.
De hecho, más que un libro de libros, pareciera que la Biblia fuera una colección de escritos unidos por una portada y un título.
En resumidas cuentas, podemos decir que la primera gran sección, el Pentateuco (compuesto por los primeros cinco libros), constituye el núcleo central de la revelación divina ante el pueblo de Israel y establece las bases de la fe y la moralidad judía ya que incluye las leyes rituales y éticas que han regido al pueblo de Israel a lo largo de la historia.
La segunda sección, formada por los escritos de los Profetas, recoge las enseñanzas de líderes espirituales y figuras proféticas de gran envergadura, quienes no solo interpretaron los eventos contemporáneos desde una perspectiva moral y espiritual, sino que también ofrecieron consuelo y esperanza en tiempos de crisis nacional e individual.
Finalmente, la tercera sección, conocida como los Escritos, abarca una variedad de textos poéticos, filosóficos e históricos que exploran temas tales como la fe, el sufrimiento humano y la relación entre el individuo y lo divino.
Según las enseñanzas de los sabios judíos, la Torá y la Palabra de Dios son comparadas con el agua porque sin agua no hay vida y sin conexión espiritual, tampoco. Y de la misma manera que el agua no cambia según el grosor de la tubería por donde pasa, sino que solo cambia su forma, su cantidad y su cauce, así mismo las palabras de los profetas y las historias contenidas en la Biblia no son más que canales de diferentes tamaños a través de los cuales se trasmiten las palabras que dan significado a la vida.
Me parece que, si miramos más allá de los muchos y variados mensajes presentados en la Biblia, podremos ver que la gran importancia de la misma yace en la comunicación directa entre el hombre y su creador, entre el hombre y su propia alma, entre lo que puede ser percibido por los sentidos y lo que los trasciende.
El texto bíblico no hace nada más (ni nada menos) que utilizar una variedad de estilos, mensajes, autores, historias, poemas como una manera de hablar a un público amplio, como un medio para transmitir aquello que es tan básico para el ser humano y para la existencia de una sociedad sana, asegurando así que el “agua”, o dicho de otra manera, el discurso divino, llegue a la mayor cantidad de receptores posible.
El rabino Nir Koren forma parte de la novena generación de su familia nacida en la ciudad santa de Jerusalem.
• Actualmente, es el Gran Rabino de la Comunidad Judía de Guatemala, cargo que ejerciera previamente en la Comunidad de Quito, Ecuador; Cali, Colombia, Cancún y Monterrey, México.
• Estudió en el Instituto de altos estudios religiosos –Yeshivá- del Kibbutz Ein Tzurim y cursó los estudios de rabinato en el Seminario Amiel, ordenándose bajo la dirección del Rabino Riskin en la ciudad de Jerusalen.
• Es abogado, graduado de la carrera de leyes de la Universidad de Kiriat Uno, obtuvo una Maestría en Dirección de Instituciones Educativas en la Universidad de Bar Ilán.
• Fue director de proyectos en la Yeshiva del Kibbutz Ein Tzurim, llevó a cabo prácticas de abogacía en la Municipalidad de Jerusalem y ha sido profesor en diversos niveles de educación formal en la ciudad de Jerusalén.
• Ha publicado varios libros, entre ellos: “Hasta los 120” (2020), “Arre Jinete, enseñanzas de la Torá para la vida actual” (2015) y la novela “Unidad 613” (2014).