La Navidad es un tiempo especial que nos invita a reflexionar sobre el amor y la redención que Dios trajo al mundo a través del nacimiento de Su Hijo, Jesús. Es un recordatorio de que la vida tiene propósito, dirección y sentido cuando se centra en Él.
En esta edición destacamos cómo Jesús, el Salvador del mundo, transforma vidas y da esperanza, incluso en medio de las más grandes dificultades.
Jesús no solo nació en un humilde pesebre hace más de dos mil años, sino que sigue ofreciendo la oportunidad de nacer en los corazones de quienes lo reciben. La Iglesia, tiene el propósito de proclamar este mensaje: Jesús es Emmanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23), el único capaz de llenar los vacíos del alma y traer paz verdadera. Sin embargo, sabemos que esta temporada de celebración y gozo también puede ser un tiempo de profunda soledad para muchas personas.
Construir esperanza
Mientras muchos celebran con sus familias, decoran sus hogares y disfrutan de momentos de alegría, otros enfrentan sentimientos de vacío, tristeza o aislamiento. La Navidad, que debería ser un tiempo para experimentar el amor de Dios, se convierte para algunos en un recordatorio de lo que han perdido o de lo que no tienen.
Eso nos ha motiva a abordar el tema del suicidio, una realidad dolorosa que no discrimina entre cristianos y no cristianos. Incluso líderes espirituales han enfrentado esta lucha silenciosa, y la depresión afecta a personas de todas las edades y contextos.
Jesús es esa luz que brilla en medio de la oscuridad, y como Sus seguidores, somos llamados a reflejar Su amor a los demás. La Iglesia debe ser un refugio donde las personas encuentren consuelo, orientación y esperanza.
Un vínculo especial con Israel
En esta edición, también celebramos el fortalecimiento de la relación entre la Iglesia Evangélica de nuestro país y el pueblo de Israel, un vínculo que es tan espiritual como histórico. La entrevista exclusiva con el embajador de Israel, el doctor en derecho internacional Alon Lavi, ha sido una oportunidad para conocer de primera mano sobre esa conexión con la nación que Dios eligió para traer al mundo a Su Hijo.
Recordemos que el Cuerpo de Cristo en Guatemala ha mantenido una estrecha relación con Israel que va más allá de la política; nuestras raíces espirituales están profundamente arraigadas en las promesas que Dios hizo a Abraham, Isaac y Jacob. Israel representa el cumplimiento de esas promesas, y reconocer su lugar en el plan de Dios es fundamental para entender nuestra fe y misión.
El vínculo con Israel nos invita a orar por Su pueblo, apoyar su desarrollo y reconocer la conexión eterna que la Iglesia tiene con la tierra donde nuestro Salvador nació.
Navidad una invitación a nacer de nuevo
El nacimiento de Jesús no fue un evento aislado; es un acto continuo de redención que se renueva cada vez que alguien lo recibe en su corazón. Esta temporada nos recuerda que la esperanza no está en las luces, los regalos o las festividades, sino en el Dios que se hizo hombre para habitar entre nosotros.
Esta Navidad es una oportunidad para recordar que Jesús sigue transformando vidas. Como medio de comunicación, El Periódico La Palabra busca informar, unificar y edificar, llevando el mensaje del Evangelio a través de temas que conectan con la realidad de las personas.
Invitamos a nuestros lectores a ser portadores de este mensaje de esperanza. Visitemos a quienes necesitan compañía, escuchemos sin juzgar y recordemos que cada pequeño gesto de amor puede ser una chispa de luz en medio de la oscuridad. Hagamos de Jesús el centro de nuestra vida y de nuestra misión. Que Su paz inunde nuestros corazones y nos motive a compartir Su amor con quienes lo necesitan. Porque cuando Jesús nace en el corazón de la humanidad, la vida cobra un nuevo sentido, y la esperanza se convierte en una realidad palpable.
¡Feliz Navidad! Que Emanuel, Dios con nosotros, sea la luz que brille en cada hogar y en cada corazón.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros)»
Mateo 1:22-23 (NVI)