En un mundo cada vez más convulso y fragmentado la Palabra de Dios surge como una lámpara que ilumina el camino de los creyentes. Es en las páginas de la Biblia a donde los creyentes deben acudir para llenarse de fe que los anime a seguir creyendo en la venida de nuestro Señor Jesucristo.
En un mundo donde el ataque a la fe, a los pastores y a los principios fundamentales es cada vez más desmesurado, los cristianos deben prepararse y aferrarse a las promesas que están en Su Palabra y encontrar las respuestas a las preguntas más profundas del alma.
La Palabra es un arma poderosa que todo creyente debe usar en la batalla espiritual que diariamente enfrenta. En momentos de tentación y desaliento en ella está la fortaleza para resistir y perseverar. Sus promesas son un recordatorio que no está solo, que Dios está con cada uno de Sus hijos.
Es a través de la Palabra que todos somos equipados para enfrentar las adversidades con valentía y confianza, sabiendo que en Cristo somos más que vencedores. Esa es la convicción que nos impulsa a iniciar un nuevo capítulo en la historia de este medio de comunicación fundado en 1984, su historia nos compromete a comunicar, edificar y unificar a los creyentes a través de un contenido profesional que muestre el poder del cuerpo de Cristo en el país.
En un tiempo marcado por la desinformación nos hemos propuesto ser un medio que muestre la verdad, que refleje el pensamiento de hombres, ministerios y creyentes que a través de la Palabra están cumpliendo su llamado. Nos comprometemos a que estas páginas sean un reflejo del esfuerzo que realizan por ayudar al prójimo mientras llevan a cabo la “gran comisión”.
Oramos para que Dios nos acompañe en este desafío de divulgar valores y principios que disipen los mensajes contradictorios y valores efímeros que bombardean a las familias para convertirnos en un medio que lleve luz y disipe las tinieblas.
Esta nueva era la arancamos poniendo especial atención al “pueblo de Dios”, Israel, porque no somos ajenos a lo que están atravesando. La tierra santa que ha sido el hogar del pueblo judío durante milenios. Como cristianos, reconocemos el vínculo único y profundo que existe entre nuestra fe y la tierra de Israel. Desde tiempos bíblicos ha sido un faro de esperanza y un recordatorio tangible de las promesas de Dios.
En estos tiempos críticos, reafirmamos nuestra solidaridad con Israel y nuestra convicción de que la paz duradera solo puede lograrse mediante el reconocimiento mutuo, el respeto y la colaboración entre todas las naciones.
Como creyentes, sabemos que es tiempo de unir nuestras oraciones en favor de cada israelita, tal como establece la Palabra: “Pidan por la paz de Jerusalén: «Que vivan en paz los que te aman. Que haya paz dentro de tus murallas, seguridad en tus fortalezas». En favor de mis hermanos y amigos, diré: «¡Que la paz sea contigo!». Salmos 122:6-8.
Rompetexto
«No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.» Lucas 2:10