La credibilidad de la Iglesia en Guatemala

El pueblo de Guatemala ha hablado. En una época marcada por la corrupción y la desconfianza que han erosionado la credibilidad de muchas instituciones, la Iglesia Cristiana sigue siendo vista como un refugio de integridad. Según una reciente encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Iglesia continúa siendo la institución en la que más…

El pueblo de Guatemala ha hablado. En una época marcada por la corrupción y la desconfianza que han erosionado la credibilidad de muchas instituciones, la Iglesia Cristiana sigue siendo vista como un refugio de integridad.

Según una reciente encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Iglesia continúa siendo la institución en la que más confían los guatemaltecos, con un 55.7% de credibilidad.

Esto la consolida como un pilar de fe en medio de la incertidumbre política y social. Esta noticia no solo debe llenarnos de gozo, sino que también representa un llamado para que sigamos reflejando el amor de Jesús dentro y fuera de las iglesias.

Este reconocimiento no es casualidad. La Iglesia, fundada sobre la roca firme que es Cristo, ha sido llamada a ser luz y sal en la tierra (Mateo 5:13-16). En este contexto, debe seguir siendo un punto de encuentro con Dios y un agente de cambio en la sociedad.

Esa transformación también se nutre de iniciativas de oración que propician la unidad, como la impulsada por Levántate Guate, que el pasado 31 de enero concluyó su jornada de 21 días de oración y ayuno por la nación, con la participación de múltiples ministerios.

La labor de la Iglesia debe continuar. En un mundo dominado por la tecnología, el progreso y relaciones interpersonales más globalizadas que nunca, aún hay miles de personas que viven sin amor. Pero este amor no se limita al afecto romántico o familiar, sino que abarca algo más profundo y transformador: el amor de Dios.

Muchas personas sobreviven sin conocer a Jesús, sufren la falta de afecto genuino y anhelan un amor que les haga sentir valiosas, vistas y comprendidas. Vivir sin amor es existir en un vacío, porque sin una fuente espiritual sólida, la vida carece de fundamento.

La Escritura nos dice: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Este versículo subraya que todo amor genuino se construye sobre Dios, la fuente inagotable de amor. Sin Él, el amor humano pierde su verdadero propósito y dirección. Por ello, el mundo necesita reencontrarse con el amor incondicional de Dios, pues de lo contrario, la existencia humana se llena de vacíos, desesperanza y una búsqueda incansable de algo que nunca satisface.

El apóstol Pablo, en 2 Timoteo 3:1-5, describe un panorama inquietantemente actual: “Debes saber que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Los hombres serán egoístas, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, enemigos de lo bueno…”

Este pasaje refleja una sociedad donde el amor verdadero es cada vez más escaso, y la compasión y el afecto sincero parecen estar en peligro de extinción.

Por ello, el llamado a amar al prójimo sigue más vigente que nunca. En la medida en que los cristianos continuemos mostrando el amor de Jesús, Guatemala podrá seguir siendo esa luz para las naciones.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él

Juan 3:15-17 NBLA

es_ESSpanish