Guatemala luz para las naciones

Guatemala es una nación bendecida por Dios con una riqueza humana, cultural y geográfica única. No obstante, ante los tiempos de inseguridad, desempleo y la falta de garantías para los cristianos y los ciudadanos en general, podemos fácilmente pasar por alto esos atributos. La situación actual incluso puede hacernos cuestionar la profecía que proclamó que…

Guatemala es una nación bendecida por Dios con una riqueza humana, cultural y geográfica única. No obstante, ante los tiempos de inseguridad, desempleo y la falta de garantías para los cristianos y los ciudadanos en general, podemos fácilmente pasar por alto esos atributos. La situación actual incluso puede hacernos cuestionar la profecía que proclamó que Guatemala sería luz para las naciones.

Sin embargo, es precisamente en medio de la adversidad donde debemos recordar que estas dificultades representan una oposición al cumplimiento de esa palabra profética. En los últimos años, Guatemala ha demostrado su firmeza en la defensa de la vida y la familia, resistiendo con éxito los intentos de imponer ideologías que amenazan los principios cristianos. Nuestra nación ha impedido la entrada de clínicas abortistas y ha defendido la educación de nuestros niños, protegiéndolos de información que pretende alterar su identidad.

La profecía de que Guatemala será luz para las naciones no es un destino que se cumplirá sin nuestra participación activa de los guatemaltecos. Dios ha hablado, pero es nuestra responsabilidad tomar acción. Cada uno de nosotros debe preguntarse: ¿qué estoy haciendo para que mi país refleje esa luz que Dios ha prometido?

Dios no se ha olvidado de Guatemala ni de sus hijos. Por el contrario, ha levantado un ejército de intercesores que, en silencio, oran por la sanidad y salvación de esta tierra. Estos ministros y ministerios han estado en la brecha, clamando para que la misericordia de Dios permanezca sobre nosotros. Gracias a esas oraciones, hoy miles de personas pueden compartir el Evangelio libremente y caminar con su Biblia en la mano.

Identificamos algunas iniciativas —aunque estamos seguros de que hay muchas más que en silencio o dentro de sus congregaciones comparten el mismo objetivo— como Guate Ora, Unidos para Orar, Escuela Mundial de Oración, Tomando mi Nación, G45, Conacome, Oramos por Guate y Levántate Guate, que han sumado su voz para que Dios tenga misericordia de la nación entera.

Ese llamado también ha propiciado la unidad de los ministros y ministerios que se han unido a orar sin cesar, tal como dice 1 Tesalonicenses 5:17, y el Señor ha sido fiel al añadir cada vez a más personas para interceder.

Estos ministerios, por lo general, trabajan en el anonimato. Por eso, en aras de fortalecer nuestros pilares de informar, unificar y edificar al cuerpo de Cristo, en esta edición exponemos su labor para que se reconozca a quienes están en la brecha por todos los guatemaltecos, y más personas se unan a ese llamado que ellos han liderado durante años, pero que en realidad es una función de todos los cristianos.

Sus súplicas han tocado el corazón de Dios, y por ello, Guatemala sigue siendo una tierra bendecida. Es un recordatorio de que, aunque el camino sea difícil, la promesa sigue en pie. Guatemala, con la ayuda de Dios y el compromiso de Sus hijos, puede y será una luz para las naciones.

Ahora viene el siguiente desafío: hacerse notar en la Marcha para Jesús, una iniciativa para recorrer las calles del Centro Histórico y mostrar que la Iglesia de Cristo está trabajando unida para exaltar la gloria de Dios.

“Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre y serás una bendición”.

Génesis 12:2 (NVI)

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