Planes dedicados al Señor

Por Ruth de Ruiz Mujer de oración y pastora de Iglesia Jehová Sama. Alguien dijo que no todo el que planifica tiene éxito, pero todos los que tuvieron éxito planificaron. Comenzamos un nuevo año, y con ello tenemos la oportunidad de planificar lo que queremos lograr en los próximos doce meses. En esos planes siempre…

Por Ruth de Ruiz

Mujer de oración y pastora de Iglesia Jehová Sama.

Alguien dijo que no todo el que planifica tiene éxito, pero todos los que tuvieron éxito planificaron.

Comenzamos un nuevo año, y con ello tenemos la oportunidad de planificar lo que queremos lograr en los próximos doce meses. En esos planes siempre hay metas y objetivos que nos trazamos.

Según la RAE, planificar significa organizar algo siguiendo un plan, trazar los planos para la ejecución de una obra, hacer un proyecto de una acción y someterlo a planificación.

Nadie que ha cocinado una rica comida lo ha hecho sin planificación y sin considerar los ingredientes necesarios. Preparar esa comida requirió esfuerzo, dedicación, tiempo e inversión. De la misma manera, si queremos que lo que planifiquemos se cumpla, debemos ser personas enfocadas, dedicadas y esforzadas, dispuestas a que sea Dios quien dirija nuestros pasos. Él nos guiará por mejores caminos, como dice Su Palabra: “El hombre planea su futuro, pero Dios le marca el rumbo” (Proverbios 16:9 TLA).

Cada vez que planificamos estamos mirando al futuro. Como hijos de Dios, es fundamental hacerlo de Su mano, especialmente cuando entendemos y creemos que Él tiene planes de bien y bendición para nuestras vidas. La Escritura dice: “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” (Proverbios 16:3 NTV). Este pasaje nos insta a asegurarnos de que nuestros planes estén alineados con Su buena y perfecta voluntad, y principalmente, que esos planes le agraden y le den gloria.

Es importante que nuestros planes no sean pequeños, limitados ni egoístas. Debemos pensar en planes que no solo traigan bendición a nuestra vida, familia, negocio y trabajo, sino que también nos conviertan en canales de bendición para muchos. Incluyamos en nuestros proyectos a nuestros hermanos de la congregación, al cuerpo de Cristo, a nuestra familia y a los vecinos que aún no son salvos. Que este sea el año en el que podamos compartirles de Jesús, verlos salvos y discipulados.

Planifiquemos bendecir nuestras ciudades y nuestra nación. Seamos esos mensajeros de vida, paz, sanidad y abundancia, recordando que Él planificó que anunciáramos Sus virtudes. Si nuestros planes están en las manos de Dios, tendrán un alcance mayor del que podemos comprender. Por eso, planifiquemos de acuerdo con Sus pensamientos, que son más altos que los nuestros.

Hagamos planes con mentalidad de hijos. Recordemos que Su plan fue escogernos y prepararnos para andar en buenas obras. Respondamos con fe y obediencia a lo que Él ha planificado para nuestra vida.

El hombre planea su futuro, pero Dios le marca el rumbo.

Proverbios 16:9 TLA

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