La visión judía del Nuevo Año: reflexiones y esperanza

Por Ilan López Director ejecutivo de la Comunidad Judía de Guatemala. En el corazón del calendario judío, Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, es mucho más que una celebración. Es un momento de introspección, renovación y, sobre todo, de esperanza. La diferencia más obvia entre Rosh Hashana y el Año Nuevo en otras culturas es…

Por Ilan López

Director ejecutivo de la Comunidad Judía de Guatemala.

En el corazón del calendario judío, Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, es mucho más que una celebración. Es un momento de introspección, renovación y, sobre todo, de esperanza. La diferencia más obvia entre Rosh Hashana y el Año Nuevo en otras culturas es la fecha.

El año nuevo judío se celebra el primer y segundo día del mes de Tishrei, que generalmente coincide con el mes de septiembre en el calendario gregoriano. A diferencia de otras culturas que celebran el cambio de año con fiestas y resoluciones, la visión judía está profundamente enraizada en la espiritualidad, la conexión humana y la responsabilidad hacia el prójimo.

Rosh Hashaná, que literalmente significa “Cabeza del Año”, marca el inicio del ciclo anual y es considerado el aniversario de la creación del mundo. Según la tradición, es un tiempo en el que cada individuo es llamado a reflexionar sobre su vida, sus acciones y el impacto que tienen en los demás. Es un tiempo para preguntarse: ¿hemos sido justos? ¿Hemos actuado con compasión? ¿Hemos contribuido a un mundo mejor?

En la tradición judía, el nuevo año no es simplemente un punto en el calendario, sino una oportunidad para transformar y construir. Se nos invita a mirar hacia el pasado con honestidad, pero también hacia el futuro con optimismo. Es un tiempo para evaluar nuestras acciones, pedir perdón por nuestros errores y comprometernos a mejorar. Esta búsqueda de teshuvá, o arrepentimiento, es una pieza clave de la visión judía. Nos recuerda que siempre hay espacio para el cambio, que podemos aprender de nuestras fallas y crecer como personas.

La visión judía es también un recordatorio de nuestra responsabilidad colectiva. La tradición enseña que el mundo se sostiene sobre tres pilares: la justicia, la verdad y la paz. Cada acción cuenta, y cada individuo tiene un papel que desempeñar en la construcción de un futuro más justo y compasivo.

En un mundo lleno de incertidumbre, el nuevo año judío nos inspira a mantener viva la esperanza, a trabajar por un cambio positivo y a recordar que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay luz. Es un tiempo para renovar nuestro compromiso con la bondad, la justicia y el amor.

es_ESSpanish