Por: Marly Leonzo de Armas
Por gracia, hija de Dios.
Con el inicio de un nuevo año, se abre un ciclo de esperanza sobre los planes de Dios para Guatemala y quienes la habitamos.
La toma de posesión del presidente #45 de Estados Unidos, Donald Trump, marcará un hecho significativo en la política global. Su enfoque conservador, junto con su firme defensa de la libertad religiosa y los valores tradicionales, será un respaldo para nuestro país, reforzando las bases éticas y espirituales que han sido desafiadas en los últimos meses. Con este cambio de liderazgo, se espera que las influencias externas que promueven ideologías contrarias a nuestra fe sean minimizadas, permitiendo que prevalezca el respeto por nuestra identidad conservadora.
La tendencia refleja un anhelo colectivo por preservar nuestras convicciones esenciales. Tras un año de baja efectividad —por decirlo de un modo políticamente correcto— en la administración estatal, más guatemaltecos se suman a la lucha contra la agenda globalista que intenta diluir nuestros principios. Con la llegada de nuevas autoridades en el vecino país, la embajada de Estados Unidos dejará de impulsar políticas contrarias a nuestras creencias, abriendo un espacio para que Guatemala reafirme sus valores sin presiones externas.
Más allá de las políticas del gobierno actual y el nuevo liderazgo en Estados Unidos, 2025 debe ser una oportunidad para que, bajo la dirección divina, sigamos trabajando para que la luz del Evangelio ilumine las escuelas, los hogares y todas las esferas de la sociedad. El fortalecimiento de la fe, la familia y los valores esenciales debe ser una prioridad compartida en los hogares, las iglesias y las comunidades.
El respeto por la vida, la familia, la libertad de expresión y religiosa debe ser una meta común que trascienda las fronteras de nuestras instituciones y se impregne profundamente en el tejido social. Es el momento de reafirmar los cimientos de nuestra fe y libertad, rechazando cualquier intento de imponer agendas ajenas que están deteriorando la sociedad de otra naciones.
En este nuevo año, podemos confiar en que, con oración y unidad, contribuimos a que Guatemala siga siendo luz a las naciones.
La fe es el primer paso, incluso cuando no ves toda la escalera.
Martin Luther King Jr.