El esfuerzo de reparar el mundo

Por Verónica Levy. Presidenta de CADENA Guatemala. https://cadena.ngo/guatemala/ En CADENA su labor se sustenta en tres pilares fundamentales: ayudar, educar y difundir, asegurando que cada intervención contribuya a un cambio positivo y sostenible. CADENA Comunidad Judía de Guatemala, una organización no gubernamental de carácter internacional y el brazo humanitario de las comunidades judías, juega un…

Por Verónica Levy.

Presidenta de CADENA Guatemala.

https://cadena.ngo/guatemala/

En CADENA su labor se sustenta en tres pilares fundamentales: ayudar, educar y difundir, asegurando que cada intervención contribuya a un cambio positivo y sostenible.

CADENA Comunidad Judía de Guatemala, una organización no gubernamental de carácter internacional y el brazo humanitario de las comunidades judías, juega un papel crucial en aliviar el sufrimiento humano durante emergencias y desastres.

Centrada en responder y prevenir crisis en comunidades vulnerables, la guía es siempre la promoción del concepto de «tikun olam», una expresión del judaísmo que significa «reparar el mundo». Este concepto no solo enfatiza la reparación física del entorno, sino que también promueve una responsabilidad compartida para mejorarlo.

En Guatemala y otros lugares, las acciones de CADENA trascienden la simple intervención humanitaria. Se convierten en un puente hacia la estabilidad, el bienestar  y resiliencia a largo plazo de las comunidades, ilustrando el impacto profundo y duradero del tikun olam.

Este enfoque, en CADENA se sustenta en tres pilares fundamentales: ayudar, educar y difundir, asegurando que cada intervención contribuya a un cambio positivo y sostenible.

Los desafíos globales pueden ser abrumadores, a menudo haciendo que las personas duden de su capacidad de influir significativamente. Frente a este sentimiento es vital reconocer que los grandes cambios surgen de acciones pequeñas y que cada gesto de apoyo es esencial para el impacto positivo que deseamos ver en el mundo. La motivación para ayudar y mejorar el bienestar de los demás ha sido impulsada por las raíces culturales y valores familiares, una constante sin importar el lugar.

Trabajar en la ayuda humanitaria en Guatemala ha permitido, no solo apoyar a quienes lo necesitan, sino también experimentar un crecimiento personal significativo. Este principio ha sido una guía esencial, mostrando que todos tenemos la responsabilidad de contribuir al bienestar colectivo, más allá de las diferencias culturales o nacionales.

Cada oportunidad de ayuda enseñada sobre empatía, resiliencia y gratitud, subrayando la importancia de mantener una perspectiva positiva y valorar cada pequeño logro.

Llevar a cabo proyectos que mejoran la educación, la salud y la calidad de vida en comunidades vulnerables no solo repara el mundo hoy, sino que también forma el futuro de las comunidades y el legado para las próximas generaciones.

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