Trump nombra a pastores cristianos para liderar defensa de la libertad religiosa

En una decisión que ha sido recibida con gozo por muchas comunidades de fe, el expresidente Donald Trump anunció el nombramiento de dos reconocidos líderes cristianos —el pastor Jack Graham y el pastor Jentezen Franklin— como miembros del Consejo Asesor de la nueva Comisión de Libertad Religiosa (RLC, por sus siglas en inglés), establecida oficialmente…

En una decisión que ha sido recibida con gozo por muchas comunidades de fe, el expresidente Donald Trump anunció el nombramiento de dos reconocidos líderes cristianos —el pastor Jack Graham y el pastor Jentezen Franklin— como miembros del Consejo Asesor de la nueva Comisión de Libertad Religiosa (RLC, por sus siglas en inglés), establecida oficialmente el pasado 1 de mayo, en el marco del Día Nacional de la Oración.

Pastor Jentezen Franklin

Ambos pastores han sido voces firmes en defensa del Evangelio y la libertad de fe en Estados Unidos. Graham, líder de la Iglesia Bautista Prestonwood en Texas, fue descrito por su congregación como una “voz valiente a favor de la verdad” y un siervo “comprometido inquebrantablemente con el mensaje de Cristo”. Por su parte, Franklin, pastor de Free Chapel en Georgia, celebró el nombramiento calificándolo como “una excelente elección en tiempos donde la fe necesita defensa”.

La Comisión de Libertad Religiosa, creada por orden ejecutiva, tiene como misión salvaguardar y promover vigorosamente las libertades religiosas garantizadas por la Constitución y las leyes federales. Estará conformada por hasta 14 miembros cuyo mandato se extiende, en principio, hasta el 4 de julio de 2026.

Pastor Jack Graham

La labor de la comisión incluye asesorar a la Oficina de Fe de la Casa Blanca —dirigida por la pastora Paula White— y al Consejo de Política Nacional, así como elaborar un informe oficial sobre el estado de la libertad religiosa en el país, identificando amenazas y proponiendo soluciones desde una visión basada en la fe.

Este paso representa un claro respaldo del gobierno a los valores cristianos y a la libertad de conciencia como fundamentos inquebrantables de la democracia estadounidense. En palabras del Salmo 33:12, citado por la Iglesia Prestonwood: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor”.

La inclusión de líderes que ponen a Cristo en el centro de su llamado no solo fortalece el testimonio en las altas esferas del gobierno, sino también aviva la esperanza de que Estados Unidos pueda seguir siendo una nación donde se adore a Dios en libertad y verdad.

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