El Gabinete de Seguridad de Israel aprobó este miércoles una decisión sin precedentes: autorizar la creación de 22 nuevas comunidades de asentamientos en Judea y Samaria, territorio también conocido internacionalmente como Cisjordania. Entre los lugares incluidos destacan Homesh y Sa-Nur, asentamientos evacuados en 2005 como parte del polémico plan de desconexión de Gaza.

La decisión, encabezada por el ministro de Defensa, Israel Katz, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, fue calificada por ambos como un acto de afirmación nacional frente al terrorismo palestino y un paso estratégico para impedir la creación de un Estado palestino independiente.
“Esta decisión histórica fortalece nuestro control sobre la tierra y consolida nuestro derecho a la Tierra de Israel”, aseguró Katz. También añadió que la medida refuerza la frontera oriental con Jordania, donde se construirán cuatro de las nuevas comunidades, y forma parte de una visión más amplia de seguridad y soberanía territorial.
Smotrich, por su parte, celebró lo que calificó como un “gran día para los asentamientos y para el Estado de Israel”, afirmando que se ha logrado un «cambio estratégico profundo» que reconduce al país hacia el “sionismo, la construcción y la visión”. “El siguiente paso es la soberanía”, sentenció.

Esta expansión llega en un momento de tensiones regionales. En otro frente, el expresidente Donald Trump confirmó que advirtió a Israel que no ataque las instalaciones nucleares iraníes mientras Estados Unidos sigue negociando con Teherán. “Estamos muy cerca de una solución”, declaró, aunque reconoció que todo podría cambiar en cualquier momento.
Desde Jerusalén, la desconfianza hacia los acuerdos con Irán persiste. El gobierno israelí considera que solo la destrucción de las instalaciones nucleares puede garantizar la seguridad a largo plazo. Sin embargo, Trump afirmó que prefiere una “salida inteligente” que evite la violencia.
En contraste, Irán ha intensificado su retórica desafiante. El general Hossein Salami, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, declaró que su nación está preparada para “derrotar a la mayor potencia del mundo”, en referencia a Estados Unidos. “Nos hemos preparado durante años para enfrentar una superpotencia”, afirmó.
En este contexto de tensión y decisiones cruciales, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, intervino en el Desayuno de Oración de Jerusalén 2025. Allí, ante representantes cristianos y líderes de más de 40 países, reafirmó su apoyo espiritual y político al Estado judío.
“Israel existe porque Dios lo prometió”, declaró Huckabee. Aseguró que tanto la historia de Israel como la de Estados Unidos solo pueden entenderse a través de la intervención divina. “La lucha de Israel es espiritual y deberá ganarse con medios espirituales”, concluyó.
Este conjunto de decisiones y pronunciamientos refleja una aceleración en la redefinición geopolítica de la región, en la que los factores religiosos, estratégicos y políticos se entrelazan con una fuerza inusual. La expansión de asentamientos y la reafirmación del compromiso estadounidense con Israel podrían tener implicaciones profundas en el equilibrio de Medio Oriente en los próximos meses.