La tragedia que estremeció a Israel se tornó aún más dolorosa: falleció el bebé de Tzeela Gez, la mujer embarazada que fue asesinada por un terrorista palestino en mayo de 2024, cuando se dirigía al hospital para dar a luz. El brutal ataque ocurrió cerca de la comunidad de Einav, en Cisjordania, donde un terrorista abrió fuego contra el vehículo en el que Tzeela viajaba junto a su esposo, Avichai, quien también resultó gravemente herido.

A pesar del asesinato de Tzeela, médicos lograron realizar una cesárea de emergencia en el lugar del ataque y lograron sacar con vida al bebé. La criatura, prematura y con múltiples heridas, fue llevada inmediatamente a cuidados intensivos neonatales. Durante dos semanas, el pequeño luchó por su vida, en una batalla médica seguida con esperanza y angustia por todo el país. Sin embargo, el 28 de mayo se confirmó su fallecimiento debido a las graves complicaciones derivadas del ataque.

Tzeela tenía solo 31 años y era madre de otros cinco hijos. Su vida fue segada en un momento de esperanza, camino a dar a luz una nueva vida. Ahora, con la muerte del bebé, la tragedia alcanza una dimensión aún más desgarradora. La familia Gez, apoyada por su comunidad en Samaria, enfrenta un dolor inimaginable.
Desde la perspectiva evangélica, esta tragedia nos recuerda cuán frágil es la vida y cuánto necesitamos consuelo en medio del dolor. “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón” (Salmo 34:18). Rogamos por sanidad y fortaleza para esta familia y clamamos por justicia y paz en una tierra desgarrada por el odio. Que la muerte de esta madre y su hijo no sea en vano, sino una llamada al mundo entero a orar, amar y actuar por la vida.