EL ROL DEL CRISTIANO ANTE LA AGENDA GLOBALISTA

Estamos ante tiempos donde las elites impulsan la agenda 2030 (ahora 2045) queriendo obligarnos a renunciar a nuestra libertad y aceptar valores y normas ajenas a la fe, pretenden obligarnos a adoptar una mentalidad progresista y «woke», cuyo objetivo es redefinir lo que significa ser humano, eliminar las distinciones de género y borrar la idea…

Estamos ante tiempos donde las elites impulsan la agenda 2030 (ahora 2045) queriendo obligarnos a renunciar a nuestra libertad y aceptar valores y normas ajenas a la fe, pretenden obligarnos a adoptar una mentalidad progresista y «woke», cuyo objetivo es redefinir lo que significa ser humano, eliminar las distinciones de género y borrar la idea de que existe una moral objetiva. Es cuando surge la duda: ¿los cristianos deben intervenir? En las siguientes líneas intentare dar respuesta a esta interrogante.

De acuerdo al evangelio de Mateo 5:13-14 los hijos de Dios hemos sido designados por nuestro padre como sal de la tierra y luz del mundo, se nos instruyó en proverbios 23:23 que debemos comprar la verdad y no venderla, sino que por el contrario debemos difundirla y defenderla manteniéndonos firmes en esa verdad revelada por Dios, esa verdad que nos hace libres como lo dice el discípulo amado en Juan 8:32 por ello hoy más que nunca debemos defender nuestros valores ante los ataques de un sistema que busca que la humanidad se comporte de forma contraria a la enseñanza cristiana.

¿Es está una nueva misión? ¿Quién lo pide es mi líder de iglesia o es algo encomendado por Dios? Bueno, Dios siempre ha levantado siervos para que adviertan a su pueblo sobre los peligros que los acechaban, en su palabra en Ezequiel 33:1-9 encontramos la función del ATALAYA, que consistía en que un hombre fuera puesto en lo alto de las murallas de la ciudad para que alertara cuando viere venir el peligro.

“Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Romanos 15:4 Hoy ante el inminente peligro de una agenda globalista que busca destruir la vida, la familia, la libertad y la fe, el cristiano debe asumir el rol que le corresponde como ATALAYA y no permanecer callado mientras fuerzan la imposición de una ideología para socavar la fe.

No debemos dejarnos engañar con falsas promesas de “igualdad” y “progreso” cuando al estudiarlo de fondo se descubre que promueve la disolución de la familia, la desintegración de la identidad de los individuos y la exaltación de una moral relativista que no tiene cabida en el Reino de Dios, por ello no debemos apartarnos de la misericordia y la verdad que nos ha sido enseñada, sino que como lo enseña Proverbios 3:3 debemos atarlas a nuestro cuello y escribirlas en la tabla de nuestro corazón.

Siendo Atalayas debemos proteger aquello en lo que hemos creído y atender a lo que nos dice Ezequiel 33:6 sobre la responsabilidad del Atalaya: «Pero si el atalaya ve venir la espada y no sopla en la trompeta, para que el pueblo no se prepare, y viene la espada y destruye a alguien, ese alguien morirá por su culpa, pero su sangre demandaré de la mano del atalaya”, misma enseñanza encontramos en Ezequiel 3:17-2 “…hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya… y los amonestaras de mi parte.

El mensaje de Dios es claro los cristianos tienen la responsabilidad de advertir a su prójimo sobre el peligro de aceptar ciegamente la ideología del «progreso» (globalista), porque sino lo hace esta dejando que su prójimo camine hacia su perdición y eso contraviene el mandamiento de amar al prójimo.

Cabe decir que no solo nos estamos jugando una cuestión política o social, sino la integridad misma de nuestra fe, por ello como atalayas debemos alzar la voz contra la falsa narrativa mentirosa que quiere despojar a la familia como base de la sociedad, obligar a la libertad de culto a ceder ante el globalismo y “adaptarla” a tiempos “modernos” (woke) donde se considera a la moralidad cristiana como obsoleta o pasada de moda.

No hay que olvidar que los principios y enseñanzas de Dios no están sujetas a cambios por el paso del tiempo como nos enseña en Hebreos 13:8 «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos» no podemos ceder ante las presiones de un mundo que intenta distorsionar lo que Dios ha establecido.

¿Ser cristiano significa ser pasivo o conformista? Bajo ningún punto de vista, muy por el contrario debemos ser valientes como los atalayas y los profetas de la antigüedad que aun cuando eran ignorados cumplían con su mandato de advertir sobre el peligro “escucharan o dejaran de escuchar” (Ezequiel 2:7) hoy la agenda globalista busca modificar la naturaleza humana misma, queriendo imponer una ideología sin Dios que promueve el relativismo y la ruptura de las estructuras tradicionales que Dios ha bendecido y por ello debemos advertir de este peligro.

En vez de dejar que nos absorba el sistema y ceder al mundo, es necesario que los cristianos nos levantemos como atalayas, observando los eventos a nuestro alrededor, discerniendo las señales de los tiempos y advirtiendo a nuestro prójimo del peligro que se avecina porque el mandato de Dios en Ezequiel 33:8 ha sido claro: «Si tú, en tu tiempo, no adviertes al impío acerca de su mal camino, él morirá en su iniquidad; pero su sangre demandaré de tu mano» Nuestra misión no es solo sobrevivir a los cambios sino también combatirlos si intentan destruirnos, debemos ser luz en medio de la oscuridad, señalando el camino hacia la verdad, la justicia y la paz que solo se encuentran en Cristo. Esta misión requiere coraje y convicción, pero también un profundo amor a Dios, quien nos ha llamado para ser sus testigos en un mundo que necesita desesperadamente escuchar la verdad, porque el señorea con su poder para siempre, sus ojos atalayan sobre las naciones como dice su palabra en el Salmo 66:7.

Cuando las próximas generaciones te pregunten ¿dónde estabas cuando los globalistas intentaban destruir la fe? Ojalá puedas responder: SIENDO ATALAYA “No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, porque en tus juicios espero.” – Salmo 119:43

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