El amor sacrificial de Jesús

Por: Ligia de Dávila. Fundadora y Vicepresidente de Únicas Ong, creadora y conductora del programa Plena y Bendecida Los años me han enseñado un poco acerca del amor. Sin embargo, en muy pocas ocasiones he conocido un amor sacrificial porque las personas buscan priorizar sus necesidades personales y escasas veces sacrifican sus deseos por los…

Por: Ligia de Dávila. Fundadora y Vicepresidente de Únicas Ong, creadora y conductora del programa Plena y Bendecida

Los años me han enseñado un poco acerca del amor. Sin embargo, en muy pocas ocasiones he conocido un amor sacrificial porque las personas buscan priorizar sus necesidades personales y escasas veces sacrifican sus deseos por los demás.

Como cristianos, sabemos que debemos amar a todos; familiares, amigos y aun enemigos. Que lo debemos expresar con tiempo, energía y en algunos casos con recursos económicos. Ahora bien, sabemos que nuestros actos de amor para los más cercanos serán más constantes. El amar más a los que están cercanos, evidencia niveles de amor.

Ahora bien, aunque parezca que amaremos más a algunas personas es importante comprender que nuestro amor es imperfecto, es limitado e inconstante. Me gustaría decir que amamos siempre y de la misma manera, pero no es así.

Sin embargo, el amor de Dios sí es perfecto. No tiene principio ni fin. No tiene un alcance limitado, puede llegar a todo y todos. Es una tragedia cuando una persona cree que Dios no la ama o que la ama menos que a alguien más. Él nos ama y busca hacer cosas para nuestro bien. Él nos ama sin importar nuestra situación y condición, desea cuidarnos aun de nuestra propia maldad. Él ama a todos, y Su amor es tan inigualable que se extiende hacia Sus enemigos (Romanos 5:8 y Juan 3:16).

El amor no es algo que Dios hace, sino lo que Él es. Dios es amor. No puede no amar, ya que eso sería contrario a Su propia naturaleza.

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