El Gabinete de Seguridad israelí da luz verde a una ofensiva escalonada contra Hamás, con el objetivo de liberar a 20 rehenes vivos, recuperar 30 cuerpos y desmilitarizar la Franja de Gaza.
La guerra entre Israel y Hamás entró en una nueva fase tras la aprobación, la noche del jueves, de un plan militar por etapas para tomar el control de la Franja de Gaza. La estrategia busca destruir las estructuras remanentes de Hamás y presionar por la liberación de los 20 rehenes israelíes que permanecen con vida, así como la recuperación de los cuerpos de otros 30 cautivos.

El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que el plan contempla el control total temporal de Gaza, el desarme de Hamás y otros grupos armados, la devolución de todos los rehenes y la instalación de un gobierno civil que no esté vinculado ni a Hamás ni a la Autoridad Palestina.
«Queremos liberar al pueblo de Gaza del terrible terror de Hamás», señaló Netanyahu a Fox News, aclarando que Israel no pretende gobernar el territorio, sino transferirlo a autoridades pactadas que garanticen la seguridad y el bienestar de sus habitantes.
Netanyahu indicó que Israel y Estados Unidos coinciden en los principios de una Gaza posterior a Hamás, con control civil no israelí. Además, anunció que el presidente Donald Trump colaborará con Israel para abrir más centros de distribución de alimentos.

El plan ha despertado críticas y advertencias. Las Fuerzas de Defensa de Israel reconocen que la operación podría poner en riesgo la vida de los rehenes restantes. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, señaló que la misión implica «un enorme riesgo» pero cuestionó qué otra alternativa viable existe.
Por su parte, el embajador británico en Israel, Simon Walters, calificó la medida de “grave error”.
Mientras manifestantes protestaban encadenándose frente a la Oficina del Primer Ministro, Netanyahu advirtió que la campaña mediática también es un frente de batalla. Acusó a The New York Times de publicar un artículo “engañoso” y sostuvo que los esfuerzos humanitarios y la reducción de víctimas civiles terminarán imponiéndose en la percepción pública.

La aprobación del plan se produce en medio de tensiones internacionales y un repunte de incidentes antisemitas, como el reciente ataque contra una oficina de la aerolínea El Al en París.