Trump impulsa “Shabat nacional”

Donald Trump llamó a comunidades judías y estadounidenses a observar un “Shabat nacional” como parte de las actividades por los 250 años de independencia de Estados Unidos, en una medida que mezcla religión, simbolismo político y patriotismo.

Donald Trump llamó a comunidades judías y estadounidenses a observar un “Shabat nacional” como parte de las actividades por los 250 años de independencia de Estados Unidos, en una medida que mezcla religión, simbolismo político y patriotismo.

Donald Trump anunció un llamado inédito para que comunidades judías en Estados Unidos observen un “Shabat nacional” entre el atardecer del 15 de mayo y la noche del 16 de mayo de 2026, como parte de las celebraciones oficiales por el 250 aniversario de independencia estadounidense.

La iniciativa fue incluida dentro de la proclamación presidencial del Mes de la Herencia Judía Estadounidense, donde Trump aseguró que el objetivo es reconocer las contribuciones históricas de la comunidad judía al desarrollo de Estados Unidos y promover un espacio de oración, reflexión y agradecimiento.

El mandatario describió la actividad como parte del programa “Rededicate 250”, integrado a la estrategia nacional “Freedom 250”, creada para conmemorar los 250 años de independencia del país en 2026.

Aunque la Casa Blanca no establece una obligación oficial ni convierte el Shabat en feriado nacional, diversos medios y organizaciones judías han destacado que sería la primera vez que un presidente estadounidense impulsa públicamente una observancia nacional vinculada directamente a la tradición judía.

En su mensaje, Trump resaltó figuras históricas como Haym Salomon, recordando el papel de ciudadanos judíos en la independencia y construcción de Estados Unidos.

El movimiento también refleja cómo la actual administración ha intensificado el uso de símbolos religiosos dentro de actos patrióticos y políticos. Bajo la plataforma “Freedom 250”, la Casa Blanca impulsa actividades masivas que combinan nacionalismo, religión y cultura conservadora, incluyendo eventos de oración nacional y celebraciones patrióticas de gran escala.

La propuesta ha generado respaldo entre sectores judíos conservadores y organizaciones religiosas, aunque también abre debate sobre el papel de la religión dentro de las iniciativas oficiales del Gobierno federal y el uso político de símbolos espirituales en un año electoral y altamente polarizado en Estados Unidos.

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