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Kenia condena a falso predicador por 191 asesinatos

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La promesa de alcanzar el cielo terminó en una de las tragedias religiosas más estremecedoras de Kenia: un tribunal declaró culpable al autoproclamado predicador Paul Nthenge Mackenzie por el asesinato de 190 niños y un adulto, víctimas de un sistema de ayuno extremo impuesto bajo la creencia de que morir les permitiría encontrarse con Jesús. Otros 28 acusados también fueron condenados por los mismos hechos.

Por: Vinicio Ramírez.-

El fallo fue emitido el 19 de octubre de 2026 por el Tribunal Superior de Mombasa, que concluyó que la Fiscalía había demostrado la responsabilidad de los 29 acusados en los 191 asesinatos. La jueza Diana Kavedza rechazó la defensa de que las víctimas habían ayunado voluntariamente y determinó que existió un sistema organizado que condujo a las muertes.

Mackenzie dirigía la Iglesia Internacional de las Buenas Noticias, una organización religiosa vinculada a predicciones apocalípticas. Según las pruebas presentadas durante el proceso, sus seguidores fueron convencidos de abandonar la alimentación y preparar a sus familias para el supuesto fin del mundo. Los niños habrían sido los primeros en sufrir las consecuencias de estas prácticas.

El caso salió a la luz en 2023, cuando las autoridades comenzaron a descubrir cuerpos enterrados en fosas poco profundas en el bosque de Shakahola, en el condado costero de Kilifi. Las investigaciones posteriores revelaron una tragedia de dimensiones aún mayores: se han recuperado más de 400 cuerpos en la zona, aunque la condena anunciada esta semana corresponde específicamente a 191 asesinatos.

La investigación también expuso un entorno de aislamiento y control sobre los seguidores. Los testimonios y las pruebas judiciales señalaron que se promovía el rechazo a la educación y a la medicina moderna, mientras las creencias extremas se utilizaban para justificar el sufrimiento y la muerte. La Fiscalía sostuvo que no se trató simplemente de una práctica religiosa, sino de acciones criminales organizadas.

El caso plantea una cuestión fundamental sobre la responsabilidad de quienes utilizan la fe para ejercer control sobre personas vulnerables. La libertad religiosa protege el derecho a creer y practicar una religión, pero no convierte en legítimo el abuso ni permite justificar la muerte de menores mediante interpretaciones apocalípticas.

Mackenzie y sus seguidores fueron declarados culpables tras un proceso judicial que examinó las pruebas de la Fiscalía. La sentencia contra los condenados está prevista para el 6 de noviembre, mientras el principal acusado ha anunciado que pretende apelar.

La tragedia de Shakahola deja al descubierto las consecuencias devastadoras de una estructura que, según determinó el tribunal, convirtió las creencias religiosas en un mecanismo para conducir a sus seguidores a la muerte. Para las familias de las víctimas, el fallo representa un avance en la búsqueda de justicia, aunque el descubrimiento de cientos de cuerpos mantiene abierta la dimensión de una tragedia que conmocionó a Kenia y al mundo.

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