Cada generación tiene que responder a una pregunta importante: ¿sobre qué principios construiremos nuestro futuro?

Vivimos en una época con avances tecnológicos muy grandes. La inteligencia artificial cambia la manera en que trabajamos, la ciencia avanza mucho y la información se propaga muy rápido. Sin embargo, mientras avanzamos en conocimiento, también enfrentamos problemas muy graves como la violencia, la corrupción, la desintegración familiar, la desesperanza, la pérdida de valores y…

Vivimos en una época con avances tecnológicos muy grandes. La inteligencia artificial cambia la manera en que trabajamos, la ciencia avanza mucho y la información se propaga muy rápido. Sin embargo, mientras avanzamos en conocimiento, también enfrentamos problemas muy graves como la violencia, la corrupción, la desintegración familiar, la desesperanza, la pérdida de valores y la dificultad para distinguir entre lo correcto y lo conveniente.

En este escenario, surge una pregunta que debemos reflexionar: ¿Qué pasaría con Guatemala sin la Biblia?

La Biblia no es solo un libro muy vendido o traducido. Ha sido, durante siglos, uno de los pilares sobre los que se han construido principios esenciales para la convivencia humana: la dignidad de cada persona, la justicia, la solidaridad, el perdón, la honestidad, el valor del trabajo, el respeto por la vida y la responsabilidad hacia los demás.

Nuestra historia en Guatemala también ha sido influenciada por la Biblia.

Muchas escuelas, hospitales, hogares de protección, programas de alfabetización, proyectos de desarrollo comunitario y obras sociales fueron creados por personas que encontraron en la Biblia la motivación para servir a los demás. Muchas generaciones aprendieron a leer con una Biblia en sus manos, y millones de guatemaltecos han encontrado en sus páginas consuelo en momentos de dolor, esperanza en tiempos de incertidumbre y dirección para enfrentar los desafíos de la vida.

Este año, Guatemala celebra algo histórico: la institucionalización del Día Nacional de la Biblia, que se conmemora el primer sábado de agosto. Esto representa el reconocimiento al legado espiritual, cultural e histórico que la Biblia ha dejado en nuestra nación.

Celebrar este día en la Plaza de la Constitución es un testimonio de unidad. Pero el verdadero homenaje a la Biblia no termina cuando el evento concluye, cuando se apagan los escenarios o cuando regresamos a casa.

La Biblia fue escrita para ser leída, no para ser exhibida. Fue preservada durante milenios para abrir el entendimiento, confrontar el corazón y transformar la manera en que vivimos.

Como directora de Periódico La Palabra, creo que nuestro compromiso es informar, pero también edificar y unificar. Ese ha sido el propósito de este medio desde su nacimiento. En esta edición especial del Mes de la Biblia, queremos invitar a nuestros lectores a redescubrir el libro que ha inspirado a científicos, educadores, artistas, juristas, gobernantes y líderes de todas las épocas.

Hoy Guatemala necesita más que opiniones. Necesita verdad. Necesita líderes con integridad, familias fuertes, jóvenes con propósito, empresarios con ética, servidores públicos comprometidos con la justicia y ciudadanos dispuestos a construir una nación basada en valores permanentes.

La Biblia ofrece una brújula moral. No resolverá todos los problemas de un país, pero puede transformar el corazón de quienes tienen la responsabilidad de resolverlos. Y cuando el corazón cambia, también cambian las decisiones; cuando cambian las decisiones, cambian las familias; cuando cambian las familias, cambian las comunidades; y cuando cambian las comunidades, una nación entera puede escribir una nueva historia.

Mi deseo es que esta edición no sea solo un periódico que se lea y luego se archive. Que sea una invitación a abrir nuevamente la Biblia, a descubrir su riqueza histórica, su legado para la humanidad y su capacidad para seguir hablando con poder al corazón de cada generación.

Una nación que honra la Palabra de Dios encuentra dirección para su presente y esperanza para su futuro.

Lcda. Wendy García

Directora General

Periódico La Palabra

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